22 julio 2007

Sobre el concurso fotográfico de AFOPAZ.

La fotografía que se muestra fue tomada en el siglo pasado, en el año 1995.

Por aquellos entonces me encontraba realizando un cursillo de Fotografía de la Naturaleza.

En una de las salidas de prácticas fuimos a los Jardines del Príncipe en Aranjuez, lugar en el que se realizó la toma.

A esta foto le tengo un cariño especial, ya que puede decirse que es la primera foto que tomé con cierta intencionalidad en lo que a la composición de la toma se refiere.

Paseando buscando un motivo que fotografiar me encontré con la hoja verde y las gotas de agua, sobre el fondo oscuro y húmedo, cerca había una pluma de paloma y la coloque junto a la hoja formando ángulo. Sólo hice una foto ya que mi presupuesto no me daba para gastarme más que un carrete al mes, ¡y para el curso llevaba dos!.

Recuerdo que tome el valor de la exposición llenando todo el campo de visión con la hoja y después abrí el ángulo, utilicé trípode y cable disparador. La cámara era una Nikon EM, el objetivo un Cosina 28-80 y la película Kodak Elite 100 ISO.

Pero, ¿qué relación tiene esto con el título del capítulo?

Me explico, esta foto la presenté al Concurso de la Asociación Fotográfica la Paz, creo que era su III Edición, ¡y fué seleccionada para formar parte de la exposición de las mejores obras!, lo que me hizo especial ilusión. Como anécdota indicar que la expusieron al revés, de modo que hoja y pluma formaban una V.

Años más tarde me hice socio de la misma y ahora contribuyo a la realización del IX Concurso Fotográfico, en el que recomiendo participar, para ello te indico los enlaces donde puedes encontrar más información sobre el concurso:


30 mayo 2007

Unas fotos para Cuando llega la noche.

Cuando llega la noche es el título de la exposición conjunta que la Asociación Fotográfica la Paz de Fuenlabrada (AFOPAZ) ha programado para el mes de junio de 2007. Posteriormente proporcionaremos más información sobre este evento, mientras tanto os muestro las cuatro imágenes que he propuesto para la exposición.

Son digitalizaciones de diapositivas tomadas en el Pirineo Aragonés.


Plaza Mayor de l'Ainsa (1998), destacando la torre de la iglesia de Santa María.
Película Kodak Elite 100 ASA, Nikon EM , f: 11, v: auto.



Dolmen de Tella (2001), frente al Castillo Mayor.
Película Kodak Elite 100 ASA, Nikon F80, f: 8, v: 30 seg. con dos destellos de flash.



Vista de la Peña Montañesa desde Tella (2001).
Doble exposición. Película Kodak Elite 100 ASA. Nikon F80.
f: 16, v: auto para el paisaje - f: 5'6, v: 1/125 para la luna.



Parador de Monte Perdido bajo el Pico de Pineta (2004).
Película Fuji Sensia 100 ASA, Nikon F80, f: 11, v: 4 seg.


Se escogerán dos fotografías, a mi me gustan las cuatro y no sabría por cual optar, espero tus opiniones.

07 mayo 2007

Qué te digo yo, un poema de Francisco Cenamor.

qué te digo yo
mi amor
si no existes
cómo contarte
al volver a casa
pero ¡ay! esos chicos
¡ay! esas chicas

qué te digo yo
mi querida fantasma
si siempre me dejas
cómo llorar los muertos
en tu llanto
si tu llanto
aplaca otros lutos

qué te digo yo
mi amor
si aunque quiera no existes
cómo estar solo
contigo y tu soledad
si tengo yo
multitud de soledades

qué te digo yo
mi dulce fantasma
si aunque no quiera
me dejas siempre
hasta ahora siempre


Recitado por el autor

powered by ODEO
Francisco Cenamor (Zena)
zena2001es@yahoo.es
Del libro de poemas Amando nubes. Madrid. Ed. Talasa. 1999.

My Odeo Podcast
Canal Amando Nubes en Odeo.

19 abril 2007

¡No soporto las patatas fritas!

A cuarto y mitad del camino de mi vida me pasaba las noches contando patas y dividiéndolas por cuatro para saber el número de ovejas que desfilaban delante de mis ojos cerrados.

Si las noches las pasaba en blanco, por el día lo tenía muy negro por culpa de una ingrata que no se conmovía de las historias que me inventaba de amores desgraciados donde el protagonista Clotildo se pegaba un tiro en el cielo de la boca al no ser correspondido por su amada Clorinda, ni de los versos que le recitaba de Bécquer o Campoamor.

Un buen día, no se si por aburrimiento o porque no tenía mejor pretendiente a corto ni medio plazo, decidió que ya estaba bien de cantinelas amorosas y de admiradores que se pelaban de frío por las esquinas para hacerse el encontradizo y que consentía en que nos viéramos de vez en cuando...

Junto con el si que puso a la desbandada las ovejas de mis sueños y los sabañones de mis orejas me dijo que no era necesario que me diera tan malos ratos, que me excusaba de calentamientos de cabeza con poemas copiados e historias cogidas por los pelos que la traían al fresco... y que podía subir a su casa, siempre y cuando, su padre estuviera presente.

- Cuando en las tardes de los días de fiesta paseábamos cogidos de la mano, ora por las ruinas de Polvoranca, ora con una bolsa de pipas de calabaza sin sal callejeando por Leganés, ora nos plantábamos en Madrid para ver una película de estreno...siempre había una chinita que me impedía disfrutar plenamente de su compañía. Y era que a las diez en punto tenia que estar en casa para servirle la cena a su padre el señor don Julio Cesar.

Mi suegro, según su hija, se conformaba con poquita cosa: Unas chuletitas de cordero lechal no muy pasadas. Unas pescadillitas de roscar muy fresquitas. Una tortillita de dos huevos a la francesa. Unos esparraguitos con su capita de salmón ahumado...pero...eso si...acompañando lo que fuese, con un buen plato de patatas fritas.

Esta exigencia de un señor de sesenta a una hija de veinticinco eran muy duras para un novio de treinta. Sobre todo si había que cumplirla en plena canícula en un pueblo como Leganés cuando a las diez de la noche la gente salía a pasear, se tomaban algo fresco en las terrazas, iban al cine de verano, o se alegraban el cuerpo, bailando separados al aire libre.

- Las patatas fritas del señor don Julio Cesar eran insustituibles, Inalterables, eternas... Tan sagradas como la comida que pide la víspera un condenado a muerte. Como la declaración de Hacienda. Como la ultima voluntad de un amigo que aferrándose estuporoso a tus manos con las suyas heladas, con una mirada, vidriosa, que se aleja, se aleja, se aleja...va y te pide con un hilo de voz, que te hagas cargo de su perrita Lauki, de su esposa Loli, de sus peces de colores y de un loro que solo dice palabrotas.

Esta reminiscencia secular de opresión a la mujer por parte de mi suegro en la persona de su hija Cándida, y de rebote a su yerno Vicente, nos obligaban a dejar a los amigos con la palabra en la boca, las raciones a medio consumir y las películas sin terminar, para estar en casa a la hora nefasta.

El tiempo pasa que da grima, muchas costumbres venerables y creencias arraigadas que parecían eternas ahora nos dejan indiferentes. Después que mi suegro pasara a mejor vida (cosa que dudo, porque mejor que con su hija no va a vivir en ninguna parte) Y ahora que libre de cargas familiares no estamos obligados a dar cuentas a nadie ni a estar en casa con hora...Mi Cándida, por extraño que parezca, mantiene la costumbre de recogerse alrededor de las diez de la noche.

Un hábito que me hace dudar de si las patatas fritas no era mas que una excusa, como excusas son las que ahora dice que a los viejos no se nos ha perdido nada de noche por las calles, que a las diez en la cama estés y que de noche todos los gatos son pardos... El caso es, que por una cosa o por otra, me ha tenido enredado todo el tiempo y no he sabido lo que se ha guisado, en la movida Leganense.

Epilogo: Si algunos de vosotros frecuentáis a diario y en horas tardías la bolera de Parque Sur de Leganés, y veis a un señor de unos setenta años con pantalones vaqueros sujetos con tirantes, la camisa de franela a cuadros rojos y negros, con una gorra de pura lana virgen, que no aparta sus ojos de las pistas donde las chicas juegan a los bolos... No penséis que es un viva la virgen, un corruptor de menores, o un vicioso incorregible.

Puedo dar fe, porque le conozco, que este hombre ama profundamente a su mujer, a la que ha dejado en casa viendo la tele. Que lo único que pretende es echar horas fuera con tal de que sean después de las diez de la noche. Y de que jamás le veréis tomar, junto a la cerveza sin alcohol y la hamburguesa... un plato de patatas fritas.

12 abril 2007

Una foto en un cajón, otra en un marco. Por Carmen Hache.

Las fotos son las guardianas de nuestro pasado. Son el espejo que nos devuelve lo que fue. Son el recordatorio de nuestras vivencias.

Las fotos forman parte de nuestra vida.

Estaban, están, estarán.

Una foto es parte de un acontecimiento. Inmortalizó la escena y el momento. Una foto cualquiera puede terminar en un sobre junto a otras fotos de otros momentos y otros acontecimientos limítrofes, esperando en el fondo de un cajón, a que otro acontecimiento vuelva a sacarla a la luz y pueda sentirse útil. Quizá no llegue ese momento o quizá llegue sólo una vez y vuelta a la oscuridad del sobre y del cajón.

Puede que esa foto termine en aquel álbum de piel que adorna el mueble principal de la casa. En ese caso, tiene más posibilidades de poder volver a dar vida al pasado. Se moverá, se desempolvará y verá la luz en contadas ocasiones.

Pero puede, y estas son las afortunadas, que esa foto sea seleccionada, entre muchas otras, para formar parte del presente, y crecer junto a nosotros. Esa foto irá a un marco. Y durante un tiempo, más o menos largo, dependiendo de lo nostálgico que sea su dueño, vivirá el presente recordando el pasado y formará parte de nuestro futuro.

Esas fotos, que por muy diferentes razones forman parte de nuestra vida, son las que nos recuerdan donde estamos y de donde venimos.

Artículo publicado en el fotoblog de Carmen Hache: hacheland.mifotoblog.com

28 marzo 2007

Maruxaina, exposición fotográfica, en IES San Fernando.

Maruxaina es una ninfa marina que habita en las islas Farallons, frente a San Cibrao, además del nombre que da título a la exposición de fotografías del que escribe sobre la tierra de esta sirena, la mariña lucense.

Estas fotografías ya fueron expuestas en el Centro de Arte Tomás y Valiente con motivo de la celebración de las VIII Jornadas Fotográficas de Fuenlabrada, organizadas por la Asociación Fotográfica la Paz (AFOPAZ), de la que soy socio.

Invitado por el IES San Fernando a exponer fotografía nuevamente en sus instalaciones, es la ocasión de sacar a la luz estos paisajes además de darme un poco de coba.

La muestra podrá visitarse entre los días 10 y 27 de abril del presente año en la biblioteca del IES San Fernando, Crta. de Colmenar Viejo, km 13,500.
Medios de transporte:
  • Autobuses desde Plaza de Castilla: 723, 717, 713, 712, 716.
  • Autobuses desde: Soto del real, Manzanares, Miraflores, El Boalo, Cerceda, Colmenar Viejo, Tres Cantos, Guadalix, Bustarviejo, Navalafuente.
Las fotos pueden verse en internet:
Para encontrar artículos relacionados lo mejor es escribir maruxaina en el buscador del blog.

22 marzo 2007

Amor de verano, un poema de Francisco Cenamor.

me mira la niña del patio
así, con esa mirada
sentada, de pie, tumbada
de reojo

me mira con su madre delante
me provoca, lo sabe
su madre me mira
está preocupada

saca su perro la niña a pasear
me mira con esa mirada
pincha canciones para mí cada mañana
no me gustan pero me bañan

que no mire, aún no es su tiempo
ni este saco de huesos su morada
que haga sus deberes y juege
y sueñe

pero no conmigo
marcho mañana
ella mira mi ventana
la veo desde el tren reflejado en su mirada

de vuelta al cole miente a sus amigas
conoció un chico que estaba...
me soñó un día
me olvidó por la mañana

Recitado por el autor

powered by ODEO
Francisco Cenamor (Zena)
zena2001es@yahoo.es
Del libro de poemas Amando nubes. Madrid. Ed. Talasa. 1999.

My Odeo Podcast
Canal Amando Nubes en Odeo.

16 marzo 2007

Con el paso cambiado.

¿Quién de vosotros me ha llamado? ¡Yo! contestan dos voces al unísono: Ella un símbolo palpable de la abundancia de Egipto en los primeros años del virreinato de José y él la escasez y penuria de Israel en los otros siete que siguieron.

Rogelio observa la frente sudorosa de Luisa: La camisa desabrochada, la falda demasiado corta para su edad, sin medias, la bata de trabajo colgada en la percha y que se está dando aire con una carpeta azul cogida de un montón que abarrotan mesas y estanterías.

Empecemos por las señoras que todavía quedamos caballeros en la empresa: ¡A ver Luisa! ¡Cuéntame que te pasa!

¡Hombre! ¡Rogelio! Contesta ella -sin dejar de abanicarse cada vez con más fuerza- pasar, pasar, lo que se dice pasar no me pasa nada, solo que me he dicho: mira Luisa, ahora que no tienes nada que hacer ¿Por qué no llamas al servicio técnico para que te solucione tus problemas con el aire acondicionado? He llamado por el interfono al taller de los calefactores y ¿Quién dirás que aparece? ¡Pues nada mas y nada menos que el mismísimo señorito Rogelio en persona, o sea el último mono del servicio técnico o sea el que habla mucho, promete más lo enreda todo y deja las cosas como se las encuentra.

Rogelio, que ya se ha ido acostumbrado a los recibimientos de la Luisa, pone su escalera de aluminio (que trae sobre los hombros) debajo de la salida del aire acondicionado, sube tres peldaños, mira el comprobador de temperatura y dice mientras se rasca con la otra mano la cabeza:

Ya sabes Luisa que en esta vida todo es relativo y nunca sopla el aire acondicionado al gusto de todos, las cosas son como son y es muy difícil cambiarlas, aparte que uno es un mandado que tiene un montón de jefes por encima ¿Qué mas quisiera yo que darle gusto a todo el mundo? Pero, no te preocupes, que voy a hacer todo lo posible para bajarte unos grados.

¡Espera un poco! Le interrumpe Alberto, el compañero de Luisa: un funcionario con el doble de años y la mitad de peso, un jersey negro de cuello alto que le tapa la boca y un tremendo catarro impiden que se le escuche con claridad, de la protuberancia afilada y rojiza le destilan gotas de agua que está dando saltitos sobre el suelo de terrazo y se frota las manos como si quisiera rompérselas. Alfredo, con un trozo de papel que tiene en el bolsillo de la bata se suena la moquilla lo tira a la papelera con rabia y dice: Pues el hijo del señor Valentín y de la señora Petra le ocurre todo contrario y advierte a todos los calefactores del mundo que se le pongan en fila india y a todas las Luisas –que se morirían de calor hasta en el Polo Norte– que en estas condiciones siberianas yo no puedo trabajar, y si no se me dan los grados que la Luisa dice que le sobran esta misma tarde le pido la baja al médico por bronquitis crónica.

Rogelio, que sigue subido en la escalera, masculla algo entre dientes sobre lo complicados que somos los humanos; luego, elevando el tono, dice que el tema se le escapa pero que se lo va a contar al encargado para que se lo diga al ingeniero y que este informe a la dirección, pero que el tema lo arregla o deja de llamarse Rogelio.

Tras la promesa –que sabe que no va a cumplir y que ni la una ni el otro se la cree– se pone la escalera de tijeras sobre el hombro, se despide de la pareja y se baja al taller mientras los deja discutiendo delante de los cerros de expedientes por hacer.
Es la hora del desayuno, el oficial de primera calefactor deja la escalera en su sitio y toma asiento junto a otros cinco compañeros, que están mareando una bota con vino de Navalcarnero. En la mesita que, rodean alegres y distendidos, hay un buen trozo de queso de oveja en aceite, un plato con embutidos ibéricos, sendas latas abiertas de mejillones y sardinillas en aceite, aceitunas de Camporreal y dos barras de pan hecha trozos. La tele, que se apaga pocas veces, informa que dos agricultores, uno de Pinto y otro de Valdemoro casi se matan a palos por un problema de lindes.

¿De que iba el aviso? Le pregunta Daniel el encargado mientras le ofrece la bota. Rogelio la levanta y apunta durante unos diez segundos el reloj de la pared; se seca unas gotas con la manga de la chaquetilla azul oscuro y contesta: pues iba de una que se achicharra de calor y de otro que se pasma de frío estando los dos en el mismo habitáculo, haciendo el mismo trabajo, y con los mismos grados de temperatura
¿Y que piensas hacer?

Pues yo, de momento solo aspiro a disfrutar de lo que hay sobre la mesa, no dejar quieta a la bota, ganaros el café a los chinos y dejar que corran las manecillas del reloj.

¡Hombre Rogelio! ¡Cómo eres! ¡Algo se podrá hacer! No me extraña que con oficiales como tu, tengamos tan mala fama los de mantenimiento de los centros públicos.
¡Ah! ¡Si¡ ¡No me digas! O mejor dicho ¡Si me digas!: ¿Qué harías tú, que para eso eres el encargado, con esta pareja de locos que no hay quien les entienda y que no hay manera de separarlos?

Pues yo haría, yo haría, empieza a decir Daniel mientras los otros compañeros le miran expectantes (porque no suele mojarse así como así) yo haría yo haría... pide que le entreguen la bota, apunta con ella el reloj más tiempo que de costumbre; se la pasa a otro compañero; se hurga en el bolsillo del pantalón con la mano derecha, la saca con el puño cerrado y dice con aires de victoria: ¡Doce con las que tengo en la mano!

27 febrero 2007

Licencia de Creative Commons, protección de los contenidos del blog.

M. A. Reyes, gestor del blog de la Asociación Fotográfica la Paz de Fuenlabrada (AFOPAZ), ha utilizado una licencia de este tipo para proteger los contenidos que se publican en dicho espacio, comunicando a los socios (entre los que me hallo) mediante un correo electrónico una información muy completa de lo que consiste dicha licencia y como se utiliza.

Se transcribe a continuación la parte del contenido de dicho correo en el que se proporciona esta información, teniendose en cuenta que cuando se habla de blog se refiere al de AFOPAZ:



"... Hace tiempo, en los principios del blog, alguien comentó como se protegían los derechos de autor de las fotografías expuestas, es decir si se podía evitar que se copiaran, utilizaran, manipularan, etc.

Investigando el tema y ya que las posibles soluciones para evitar el tema de que alguien copie una fotografía del blog no resultan prácticas o son muy complejas, ya que pasan por inhabilitar el botón derecho del ratón, pero en algunos navegadores sale directamente un iconito para descargar las imágenes; al final resulta más lógico indicar el tipo de derechos de autor que mantienen todas las fotografías del blog.

Entre las diversas opciones: derechos reservados, copyrigth, etc, me he decidido por una licencia creative commons, ya que parece ser la más común, se encuentra por ejemplo en bastantes páginas de fotógrafos, periódicos, etc.

Creative commons es una organización, sin ánimo de lucro, que lo que hace es disponer para los artistas, creadores, etc, una serie de licencias en función de los derechos que se quieren proteger, y que sean comunes y fáciles de entender, no la parrafada de letra pequeña, etc. que se puede ver en algunos sitios: "prohibido copiar, pegar, reproducir, mediante medios químicos, mecánicos, ópticos......etc....etc."

Esta licencia, he elegido la más restrictiva, tiene los derechos reservados que podeis leer aquí:

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es

[...] os preguntaréis si esto supone algo legalmente, pues el caso es que ya se han dado sentencias en España que recogen los derechos contenidos en este tipo de licencias, con fallos favorables a los artistas que han denunciado por ejemplo el uso de sus fotografías en periódicos o revistas sin su permiso..."


Del mismo modo los contenidos de este blog van a quedar reservados dentro de una licencia Creative Commons, el icono aparece en el pie del blog y será:


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons salvo que se indique lo contrario.

Los términos de la licencia que determinan como se pueden utilizar los contenidos publicados en el blog y bajo que condiciones, salvo que se indique lo contrario, se expresan a continuación:

Desde aquí mi agradecimiento a M. A. Reyes por compartir sus conocimientos ya que gracias a ellos este blog este blog crece y se enriquece.



Enlaces:

16 febrero 2007

Simulacro de Soneto

Te busco desde siempre extraña mía
Desde el fondo de mis noches te rastreo
En tu ausencia muchas veces yo me veo
Que me caigo sin remedio cada día

Lo digo con verdad como lo siento
Que meto ¡vive Dios¡ mucho la pata
Al decir lo contrario a lo que siento
Y quedando como un simple papanata

¿Tu no ves que te añoro amargamente?
Que te busco entre pliegues de mi alma
Y espero con fervor que al fin te abras

En el fondo de mi ser yo soy consciente
Que algún día llegará, por fin, la calma
...Y firmaré yo la paz con la palabra.