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09 mayo 2014

Nos disuelven a los adredistas

Emisión de un programa de radio de Ecoleganes de los adredistas, desde la fnac de Parquesur.

Carta de Andres Mencía publicada en el blog escribiradrede denunciando la expulsión de los voluntarios de los talleres de escritura creativa por parte del director del CAMF de Leganés.

Después de tantos años alimentando de cuentos Escribiradrede, los adredistas nos creíamos inmortales. Este mito de la inmortalidad, que fue siempre la ambición de los genios, nos tenía envenenados: a nosotros, que con creaciones colectivas tratábamos de terminar con los genios. Pues sí, los adredistas hemos sido fusilados o cagados por las palomas, si no ambas cosas, como cualquier genio.
Ha venido a disolver esta manifestación, la bella aventura del adredismo, uno de esos tópicos personajes iletrados que tanto bajan la media en comprensión lectora de los informes PISA: el director del CAMF de Leganés, don José Luis Sánchez Serra. Ese mismo personaje que no hace muchos días fue ferozmente zarandeado por Mercedes Milá en aquella película rodada en el centro que él dirige y más digna de concursar como ficción en el festival de cine de Sitges, aunque estuviera mal dirigida, peor montada y filmada de aquella manera, que de ser emitida por Cuatro como programa informativo.
Teníamos que haber sospechado ya de las capacidades de este señor aquel día, al contemplar en la tele cómo balbucía respondiendo a la ladina periodista. Cuando le hubiera tocado defender la independencia, dignidad e inteligencia de los residentes diversos funcionales que no se prestaron al programa, el señor director se dedicaba al asombro, como cualquier buen aficionado a las pelis de terror de serie B, ¡cualquier cosa menos el asombro en esa circunstancia!, o defender por ejemplo la profesionalidad y buen nombre de la inmensa mayoría de los trabajadores a su cargo y que en la residencia desenvuelven su actividad, o apoyar a los numerosos voluntarios que de una u otra manera comprometemos nuestro tiempo asistiendo a estos residentes cuya independencia él ni concibe.
Pero no sospechamos nada entonces. Y hasta aplaudíamos su gesto de participar como actor en la puesta en escena de “Aquí no paga nadie” por la compañía de teatro del CAMF, e incluso lo reseñábamos en la nota publicada en la última página del último número de la revista Proposiciones –otro éxito alimentado por los adredistas y que se va a disolver. Eso sí, la nota fue escrita con la ironía que nos permitía el hecho de haberle ya felicitado personalmente por su transmutación en obrero sindicalista, domesticado por la pluma siempre inteligente de Darío Fo, ¡dónde vas a parar!
Pues bien, esta reseña en la contraportada de la revista, y que titulamos “Otro gran momento” para que se oyera desde la primera palabra nuestro aplauso incondicional, ha sido deconstruida por el director del CAMF como ofensa hacia su persona. Una deconstrucción que armó su brazo como del rayo de Zeus –los dioses supremos suelen tener todos muy mala base en semiótica y no causan más que desastres– , rayo que ha lanzado contra todas y cada una de las actividades de los adredistas en el CAMF, el Taller de Escritura Creativa, el programa de radio Escribiradrede en coordinación con la emisora comunitaria EcoLeganés, la revista Proposiciones y, por supuesto, este blog, que ya no tiene sentido si no lo abastece la producción común del grupo de los adredistas.
El director nos ha dispersado con la porra de su rayo, y expulsado del CAMF a todos los voluntarios asistentes de escritura. El último día hasta nos negó la llave del taller.
Así ha fulminado una experiencia pionera, sublime para todos los que tuvimos la fortuna de vivirla, esta historia de creación colectiva que ha ampliado los horizontes de tantos residentes, unos escritores invisibles hasta ayer que por fin han sido oídos y aplaudidos en escenarios tan diversos y estimulantes como la FNAC o las Naves del Matadero de Madrid, o que se han paseado por la Biblioteca Nacional, el Círculo de Bellas Artes, el Teatro Real o muy recientemente la Residencia de Estudiantes, tuteando a los que les concedían las entrevistas…
Pero es que esta experiencia de integración ha hecho también visibles a los adredistas en escenarios todavía más estimulantes, como son los de la periferia de nuestra sociedad. Se han escuchado sus cuentos en los andenes de MetroSur, en las aceras de Zarzaquemada, en las Ferias de Leganés o en el despacho de su alcalde y en tantos otros, testigos todos de sus gestas creativas, sobre todo en literatura, pero también en periodismo y diseño, sin olvidar la locución de sus cuentos en las ondas generosas de EcoLeganés.
Todo, en fin, se ha ido al garete, repito, por el ya apuntado colmo del escritor: tropezar con un lector con tan deficiente formación semiótica.
Y por supuesto, firmo con mi nombre la presente nota (en este blog, que ha defendido desde su fundación la autoría colectiva como método y la Creative Commons como ley) por razones obvias de responsabilidad. Ocurre que el señor director ha ordenado a algunos trabajadores –creo que no le van a hacer mucho caso, pero así se las gasta él– que envíen a su despacho a todos los residentes que hablen de los adredistas o mencionen mi nombre a partir de ahora. Muy peligrosa esta conducta y una semejante directriz, que amenaza a personas que están a su cargo y tan vulnerables a este tipo de abusos.
¡Para qué decir más!

Andrés Mencía, Adredista 0


Campaña en change.org

03 junio 2013

Presentación del libro "Dando pasos" en la fnac.



El pasado día 31 de mayo se presentó el libro "Dando pasos", de Manuel Herrera, en la Fnac de Parquesur, en Leganés. Fue durante la emisión del programa radiofónico ESCRIBIRADREDE, de la Emisora Comunitaria de Leganés (Ecoleganes). Así lo comentaron los "adredistas", unos tipos sin complejos, en la web del programa: 

"Los de Patrañas estuvimos el día 31 de mayo en la FNAC de Parquesur y nos dimos un homenaje con la presentación del libro «Dando pasos» con los relatos del compañero Manuel Herrera Infante, de todos conocidos y con quien tanto nos divertimos en los nunca bien olvidados Foros de cuando éramos más nuevos. Los adredistas de ECO Leganés fueron los culpables.

«Dando pasos» es una colección de relatos con dirección prohibida a la utopía. Tanta verdad se acumula en ellos, es tan ingenua y tan sabia la mirada que los construye que hasta sus pesadillas nos recrean una realidad a veces tierna, a veces cutre, siempre regocijante y con demasiada frecuencia maldita.(...) La única utopía que se permite el autor –nuestro amigo, vecino de Leganés, Manuel Herrera Infante– es el cielo, aunque es tanta la realidad de aquí en la tierra que amontonan estas páginas que no hace falta más para convencer al lector de que otro mundo es posible."

Por mi parte os muestro unas fotos del acto, pero no hay mejor testimonio de lo que allí ocurrió que escuchar el podcast del programa.















Para ver el resto de las fotos del evento, pulsar sobre el álbum.

Presentación del libro Dando Pasos

14 febrero 2013

Publicado el primer libro de Manuel Herrera.


Las pisadas de otros se cruzan
con las tuyas, te confunden
y desconciertan, a punto estás de
tirar la toalla

cuando cae la tarde.

Luego vendrán las olas calmadas
o violentas y dejarán la playa
de la vida una fugaz memoria de
lo que fuiste.

Todos nosotros buscamos fuera
lo que hemos llevado en lo
profundo de nuestras almas y no
supimos ver

y seguimos dando pasos.

El autor.

09 noviembre 2012

Álvaro Cunqueiro mira a...


Escultura de Álvaro Cunqueiro sentado, observando la catedral de Mondoñedo. 

Ésta es la respuesta al fotoenigma planteado en el post anterior, que, aunque no era difícil ha sido resuelto con mucho talento por los comentaristas. Recomiendo la lectura de sus aportaciones por el modo de participar en la resolución del enigma jugando con otros detalles de esta ciudad con ñ, de ñOCO, o la referencia a las tartas de O Rei de Enrique. Belén, que gran experiencia vivimos y que no podemos contar ;)

19 septiembre 2011

En la presentación de Manifiesto Saltamontes.


"Después de este chocolate de pecado resulta complejo hablar de mentiras.

Me acuerdo en Bilbao que nunca me dijeron en casa que aquello iba a durar 2 años y no tuve bastante calma. Y yo a mi vez, siempre que preguntaban si quería irme de aquel sanatorio observé a mi vecina que decía con la cocorota que no y yo tomé nota del camino que podría tomar si mis padres se lo creían demasiado para librarme de noches mojadas y broncas, una mentira que genera otra.

Otra mentira era ocultar o silenciar mis mejorías… por si acaso.

Otra mentira es el descubrir América: en las primeras décadas de franquismo se hablaba de evangelizar infieles como quien convierte a los chinos o indios en la actualidad, pocas veces se insistía en la búsqueda del oro y las especias y eso me recuerda una pregunta de mi examen de segundo trimestre en el que no recordé a tan conservantes señoras y adiós aprobado de marras, que Dios las conserve. Esa mentira de la madre patria hace que América y España no se conozcan mucho y que algunos españoles no sepamos a veces ni las capitales, y que nuestras culturas hayan andado de espaldas hasta literatura americana.

A mediados o finales de los 60 llegó a nuestra casa una colección argentina para el colegio de mi padre. Estas enciclopedias se llamaban Lo sé todo y hablaban mucho de los abusos y robos de nuestros soldados. Esperemos que la convivencia entre emigrantes genere verdad y sinceridad.

Yo cuando dejé de mentir es cuando me encontré peor y menos ágil.

La mentira de la colza fue mortal, si la hubieran contado al comienzo en lugar de hablar del bichito que se pisotea tal vez hubiese habido menos víctimas."

. . .

Carmen Soria compartió sus vivencias con los familiares, amigos, compañeros y voluntarios de la CAMF de Leganés durante la presentación de su libro "Manifiesto Saltamontes", en la Fnac de Parquesur.

Muestro algunas fotos del acto, en el que la autora narró sus experiencias. Siempre acompañada por el escritor Andrés Mencía, que además ha sido el encargado de pasar a limpio los descubrimientos que Carmen le contaba desde su silla. También de los compañeros y voluntarios que compartieron sus palabras de admiración y reconocimiento, entre ellos Manuel Herrera, que ya nos dejó en el blog los comentarios a la obra. Y por último Cesar, posando con Carmen, que insistió en que le retratara para aparecer en el periódico de Leganés, aunque a pesar de mis explicaciones creo que no logré convencerle de que no era periodista. Sirva al menos este post para que su foto sea publicada.






04 septiembre 2011

Presentando Manifiesto Saltamontes.


Cuando Marcel Proust dijo aquello de que “un buen libro puede cambiar el curso de una vida” estaba pensando en el Manifiesto Saltamontes de nuestra querida Carmen Soria Lascorz que sus amigos presentamos hoy como primicia mundial.

Un libro que no es Lo que el viento se llevó, donde todo el mundo depende de la protagonista para que les saque las castañas del fuego, (lo contrario que nuestra Saltamontes que depende de todos para salir adelante) y porque lo que se lee en cada una de sus 206 páginas no hay viento que se lo pueda llevar de nuestro corazón.

Una Protagonista, Escarlata Ohara, que una tarde reseca con un fondo de nubes rojizas sobre un cerro polvoriento, en actitud desafiante, la melena al viento, con un poco de la tierra roja de Tara en su puño cerrado amenazando el Cielo en un rebote importante contra Dios --porque la vida se le había puesto muy cuesta arriba-- se atrevió a desafiar a la Divina Providencia diciendo aquello de: “A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre” palabras para mi muy discutibles porque nadie sabe con certeza que va a ser de nosotros dentro de media hora… Una queja amarga y dolorosa, también, de nuestra protagonista que acusa al Creador de no ser justo con sus criaturas al permitir que a los malos les vaya bien y a los buenos no les salga una a derechas…

De los libros que he leído en mi vida no recuerdo uno en que la protagonista se ponga tan de vuelta y media a cada salto de página, y si no supiera que es una bendita que lo aguanta todo, como me ha demostrado en los quince años largos que la vengo tratando en el taller de escritura de los lunes en CAMF de Leganés, en el programa de radio ECO Leganés y demás saraos literarios, pensaría que el manifiesto está hablando de una persona muy distinta.

Es un libro, que recomiendo que leáis, en la seguridad de que no tiene una sola página con desperdicio, porque nos hablan de la vida de un ser humano que desde su nacimiento ha estado luchando, con las armas de su indefensión, por ocupar un puesto en esta sociedad adversa en la que entró de cabeza, que se la apretaron demasiado con fórceps, y con malos pies que nunca les sirvieron para andar como es debido.

La señora María, cuando ya le habían cortado la pierna izquierda y estaba ciega le dijo a su hija nuestra querida saltamontes: Mari Carmen: no sabes hacer el juego y por eso estamos tan mal.

No seré yo quien se atreva a interpretar el sentido de la frase, cuando la hija creía que su madre deliraba, pero se me ocurre pensar que quizá una carta mal jugada fue cuando, valiéndose de lágrimas engañosas y artimañas sutiles, consiguió que sus padres la sacaran del Sanatorio Marino de Górliz… Emplearé sus mismas palabras: Había vuelto a casa, lo que había deseado durante los ocho o nueve meses de encierro. Habían tenido por fin éxito mis estrategias de boicot y les había engañado a todos. Pero ahora, otra vez en brazos de mi madre, oía sus cariños y no paraba de llorar porque intuía que me estaba equivocando, que no tenía que estar allí. Siempre he sido la contradicción en persona.
Pobre ingenua, mi mami: en casa nunca había hecho nada y continué sin hacer nada.
Tú mami, me tendrás que perdonar, porque aquello podría haber salido bien y podría haberte salvado de muchos sufrimientos, pero hice lo que me habías enseñado, o sea, nada.
Pasado el tiempo, su frase favorita era: “si yo te hubiera dejado en Górliz, profesora.

Un capitulo, el tercero, que me ha producido una tremenda congoja y una cierta irritación contra la familia y contra mí mismo, porque me he visto retratado en cada uno de ellos: La hija que hace chantaje emocional a los padres con la tremenda fuerza de sus lágrimas; la madre que se deja vencer por su hija y por sus propios sentimientos, a sabiendas de que se está equivocando, y el padre que tiene muy claro que es un disparate sacar a la niña, porque la había visto reptar por el suelo como una lagartija y andar agarrada a los barrotes de las camas, pero que cede ante la unión de las dos voluntades, que serán una piña para el resto de sus vidas.

A partir del siempre soñado Sanatorio Marino de Górliz, un Vía Crucis interminable por Hospitales, residencias, gimnasios, cambios de domicilio; un no acabar de caídas, pinchazos, intervenciones quirúrgicas; de ser un conejillo de indias para experiencias quirúrgicas dolorosísimas, que la dejaban peor que antes. Y como telón de fondo, el sufrimiento de sus padres y de su hermano, del que se considera culpable, hasta el punto de decir: que mejor hubiera sido que la hubieran tirado por el monte Teijeto nada más nacer…

Es un libro grande porque te hace reflexionar sobre el valor de las cosas pequeñas: Cosas tan simples como levantarnos cada mañana, ir al servicio, tomar una ducha, lavarnos los dientes, disfrutar de un buen desayuno, ir a trabajar o venir al cine a Parque Sur; sentarte en un taburete para tomarte una cerveza muy fría o un café muy caliente sin usar una pajita y sin que se te caiga el liquido por encima; ir al servicio cuando lo necesites sin que otro te tenga que bajar los pantalones, y no digamos nada de ir a la playa o a la piscina o a la montaña sin ayuda de nadie y sin ir montando un numerito por todas partes…

Escuchemos lo que dice Carmen a este respecto:

La gente siempre nos ha mirado con cara de lastima. En la escuela, en el parque, en la playa, en la calle, en el cine o en las discotecas es decir en todas partes menos en los sitios donde estamos recluidos.
Tengo la impresión de estar siempre estorbando en todas partes, como si tuviera la sensación de pedir perdón por estar en este mundo.
No os podéis imaginar lo aburrido que resulta vivir desde que tienes uso de razón siempre con los mismos tipos marginados y frustrados, verlos crecer a tu lado y morir a tu lado, sin oportunidades, sin futuro, siempre lamentándose siempre dando pena.

Retomemos el hilo de la narración: Una persona a la que quiero, me dijo con los ojos empañados al terminar del leer el Manifiesto: ¡Que vida más triste y que pena tan grande!

Yo pienso que ni Mari Carmen, ni sus padres, ni ningún ser humano a quienes la vida les ha tratado a zarpazos, está dejado de las manos de Dios, que estas cosas tan terribles no tienen que pasar por que sí y que algún día se nos dará una explicación. De lo que estoy seguro es que Dios, como se ve en la película Que bello es Vivir siempre está dispuesto a mandarnos un Ángel antes de tirarnos, o de que nos tiren, por el despeñadero del monte Taijeto.

Tomaré del libro algunos de los ángeles que Dios le ha ido enviando hasta el momento: En primer lugar a sus padres que lo dieron todo por verla feliz; a su hermano Enrique aquí presente: el hermano más paciente y cariñoso del mundo; su prima Elvira que hizo muchas veces de hermana y de madre durante los primeros años de su vida; Amparo la fisio de Górliz que fue su luz en el Sanatorio; El doctor Magaz, de la Clínica San Carlos que con su sentido común regaló un poco de esperanza a su padre; La profesora Carmen Cárcamo que le dijo cuando ya tenía 18 años: ¡Ay qué bien estaríamos con gente que supiera la mitad que tú; Gloria Maribán otra profesora que la animó a que siguiera escribiendo porque aseguraba que lo hacía muy bien; María Victoria (Vicky) la cuidadora incansable, un mujer que admiro, una fuerza de la naturaleza; Mis amigos de Alcuescar: los mejores amigos de toda mi vida: Adolfo Rulfo por ejemplo, pues no he conocido a nadie que me haya enseñado tanto a pesar de nunca haberlo tratado con la consideración que se merecía; Mercedes su alma gemela; su directora Mayka que si se lo hubiera pedido seguiría en el centro; Jesús Garvín un cuidador bajito y manejable del que se enamoró nada más verlo y que la llevaba partiéndose los riñones por esas cuestas de Dios; El cubano Gilberto “el más macizo asistente personal que una coja pueda imaginar; el director de la fundación Matías Herrera de Ávila: un tipo raro, serio, carca, meapilas y demás pero que “nadie la había tomado tan en serio antes que él”; un fisio muy original Ricardo Munt de la Clínica del trabajo que nunca olvidará; el ángel que mi mami hizo que pasara por allí, un tipo descomunal, como de dos metros de ancho y otro tanto o más de altura, que me vio caída y se ofreció a echar una mano, una pluma me pareces me dijo mientras me levantaba del suelo; los grupos de voluntarios de Auxilia, la Frater y demás organizaciones altruistas que se partían el alma cuando la llevaban de excursión por Europa o de vacaciones con gentes de otros países o a darse un buen chapuzón en el mar montando numeritos increíbles en los que todo el mundo se partían los riñones con tal de que ella se reuniera con su gran amor… y un largo etcétera de buena gente sin olvidar al grupo de escritura de los lunes en el CAMF, que la queremos un montón, con Andrés Mencía Bartolomé a la cabeza; un señor cincuentón, casi calvo, mecenas sin dinero, albañil de las letras, constructor de historias, licenciado en filosofía y generosidad, escritor premiado pero no lo suficiente, que se dice no creyente pero que se ha ganado el cielo haciendo de negro con alma blanca para sacar adelante historias como estas (como antes hizo con Ningún Rincón Prohibido de Pilar Eva Palacios; De Vuelta a Palestina de José Luis Roldán; la Jaula de Oro de nuestro llorado Alfonso Gálvez Sánchez que presentamos aquí mismo ahora hace el año… y un largo etc. que omito porque se va la tarde y ya está bien de tanto chupar micro…

Aún quedan páginas por escribir en la historia de Carmen Soria Lascorz, como nos quedan también páginas en blanco en cada una de las nuestras; solo Aquel ser justo y bondadoso, que apuesta fuerte por sus hijos conoce el argumento de lo que va a pasar y el desenlace futuro.

Mientras tanto nos toca a los presentes seguir haciendo cosas como esta para dar a conocer un poco más a esas personas solitarias que deambulan en sillas de ruedas por Parque Sur y que viven ignoradas en centros especiales, y para ir eliminando del diccionario palabras como discapacidad, minusvalías, subnormalidad, diversidad funcional…, porque hemos conseguido hacer de este mundo un lugar más cómodo y sin tantas barreras y limitaciones.

Se puede hacer, se debe hacer, en esas estamos y un poco más nos comprometemos porque en ello nos va nuestro propio bienestar.

¡Buenas tardes! y hacedme el favor de ser felices.


Estos son los comentarios sobre el libro "Manifiesto Saltamontes" de Carmen Soria que leí el viernes 2 de septiembre en la presentación del mismo en la Fnac de Parquesur. En el blog de escribiradrede está el libro al completo y algunos de los relatos de Carmen Soria.

La autora está afectada por una parálisis cerebral desde su nacimiento y ha trabajado durante los dos últimos años en la escritura del libro.