28 abril 2009

y iii)... y la casa de la Tercia.

Situado al pie del castillo se encuentra un conjunto de edificios medievales del siglo XV. Aquí se recaudaba el tributo que había que pagar por utilizar el paso del valle y reciben ese nombre por la cuantía de dicho tributo: el pago de 1/3 de la cosecha.

La foto y otras más del lugar quedan en el álbum Instantáneas nerpianas.

24 abril 2009

ii) ... tres panoramas ...

El Castillo de Taibilla sobre alza sobre un imponente peñón calizo, en un lugar estratégico en la antigua frontera de la cristiandad con el Reino de Granada. Desde sus alturas podemos contemplar el encajonado valle que el río Taibilla ha labrado al poco de su nacimiento, las espléndidas vistas de las choperas y nogueras en la ribera y los bosques de pinos y encinas de los montes vecinos.


Estas fotos y otras de la tierra quedan en el álbum Instantáneas nerpianas.

20 abril 2009

i) El Castillo de Taibilla ...

De Instantaneas nerpianas.


El castillo de Taibilla, también conocido como de la Tercia, fue construido entre los siglos XI y XV. Situado a 7 km del pueblo de Nerpio, por la carretera de Pedro Andrés, es lo que mejor se ha conservado de la historia de este municipio albaceteño. Construido encima de un peñón, tiene torre cuadrada de grandes dimensiones.

En próximos post iré subiendo nuevas imágenes tanto del castillo como de lugares y costumbres de este recóndito pueblo de la sierra del Segura, quedarán en el álbum Instantaneas nerpianas.

24 marzo 2009

Un gato con problemas.

La mayoría de los conflictos y desavenencias vienen porque no se respetan los bienes, ni la forma de ser ni de pensar de los demás. Para conseguir sus propósitos unos emplean la fuerza bruta otros los halagos más perversos o sutiles pero en el fondo viene a ser lo mismo: El dominio de los unos sobre los otros sin importar las consecuencia que en mi caso pueden ser bastante deplorables.


UN GATO CON PROBLEMAS

Soy un gato incomprendido
Y bastante desgraciado
Por el cuello estoy cogido
Y por siempre bien atado

Yo era un gato muy famoso
Por todo el barrio querido
Con más de una he tenido
Mis encuentros amorosos

Por los tejados subía
De los árboles bajaba
Y a todas encandilaba
Por mi arrojo y gallardía

A un perro que por el mote
Llamaban el mata-gatos
Por tocarme los bigotes
Le hice pasar un mal rato

Una vez en que yo estaba
A una gata relamiendo
El tipo se fue metiendo
Donde nadie le llamaba

Cuando estaba más nervioso
Se puso hacer el gamberro
Y está por nacer el perro
Que quiera hacerse el gracioso

Se puso delante el “pollo”
Sin ton ni son a ladrarme
Tan solo por fastidiarme
Con mi gata el buen rollo

Al cabo de poco rato
Al terminar mi faena
Le agarré por la melena
Y por poco si lo mato

Pero tampoco es la cosa
De contar mis aventuras
No es todo color de rosa
La vida de un gato es dura

Una noche en que yo estaba
Dormidito en mis laureles
Del cuello unos cascabeles
Una vieja me colgaba

Y por culpa de esta anciana
Que me quiere más que a un hijo
Yo me hice un gato pijo
De la noche a la mañana

Y sin maldita la gana
Del buen rollo he pasado
A ser un cantamañanas
Además de un desclasado

Para un gato es esencial
Que si andamos no se note
Y yo montaba un carajal
De tres pares de bigotes

A todos les daba el día
Pues se iban los ratones
Que de risa se partían
Ocultos por los rincones

Con tanta marimorena
Que a mi paso yo montaba
Bien con risa bien con pena
Mi gente me abandonaba

No me sirvieron mis quejas
Ni me quedó mas salida
Para “buscarme la vida”
Que marcharme con la vieja

No les daría yo mis quejas
Si no fuera tan melosa
Porque resulta la cosa
Que ni a sol ni a sombra me deja

La historia de sus cariños
Si la empiezo no la acabo
Que me trata como a un niño
Y ya me tiene hasta el rabo

Las comidas para gatos
Me las sirve en plata fina
Cuando sabe que a los gatos
Nos gustan más las sardinas

Que sí lazos de colores
Que si chalecos “pal” frío
No me vale si me río
O me entran mil sudores

Cuando me ve tranquilito
Y durmiendo a pata suelta
Con sigilo me despierta
Con sus odiosos mimitos

De la noche a la mañana
No para de vigilarme
Por si quisiera tirarme
Un día por la ventana

No puedo vivir al lado
De mujer tan pegajosa
Pero tampoco es la cosa
De volver a los tejados

Ya no encuentro otra salida
Más airosa que la muerte
Y ver si tengo más suerte
Con el resto de mis vidas

Escucha este poema recitado por el que aquí escribe en la emisión radiofónica on line de Escribiradrede de la Emisora Comunitaria de Leganés, en su espacio radiofónico para los amantes a la creación literaria, conducido y presentado por diversos funcionales en la edición del 11 de febrero de 2009. Para ello sigue el siguiente enlace:

http://audio.urcm.net/archivo/2009/20090211_escribiradrede_ECOLeganes.mp3

12 marzo 2009

2º Concurso de fotografía de Bosque Sur.

El Centro de Educación Ambiental Bosque Sur en colaboración con el Grupo de Fotografía “Fotopolvoranca”, os propone participar en el 2º concurso de fotografía de Bosque Sur.

En esta ocasión las fotografías tienen que tratar el tema:

TU RINCÓN FAVORITO DE BOSQUE SUR

Las fotografías entregadas se dividirán en dos categorías según la edad de los participantes:

  • Bellotas: participantes de 0 a 14 años.
  • Encinas: 15 años en adelante.

Una vez entregadas todas las fotografías se expondrán en el aula del Centro y se procederá a la votación popular.

Bases del concurso

  1. Las fotografías deben estar hechas dentro de la parcela Bosque Sur.
  2. Los trabajos se entregarán en sobre cerrado con la ficha de inscripción y la autorización rellenas en el interior.
  3. Cada participante puede entregar hasta 5 fotografías.
  4. Las fotografías deberán tener un tamaño de 20 x 30 cm.
  5. Los trabajos se entregarán en el Centro de Educación Ambiental Bosque Sur, entre las 10 y las 18 h. cualquier día de la semana.
  6. El plazo de recogida de trabajos comienza el 15 de Febrero y finalizará el 31 de Marzo.
  7. A partir del 1 de Abril los trabajos presentados se expondrán en el aula del Centro de Educación Ambiental Bosque Sur.
  8. Desde el 1 de Abril hasta el 9 de Mayo será el periodo para la votación popular en el que los visitantes podrán votar las tres fotografías que más les gusten.
  9. El domingo 10 de Mayo se hará la entrega de premios a las fotografías ganadoras de cada categoría.
  10. Los premios consistirán en material didáctico de interpretación de la naturaleza.

Entrega de las fotografías

Los trabajos se entregarán en el Centro de Educación Ambiental Bosque Sur, entre las 10 y las 18 h. cualquier día de la semana. Han de ir en un sobre cerrado con la ficha de inscripción y la autorización rellenas en el interior. Las fichas pueden recogerse en el Centro o descargarse aquí.

09 febrero 2009

Un nuevo premio literario para Manuel Herrera

Manuel Herrera recoge la placa conmemorativa.De cuando en cuando Manuel Herrera se deja caer por el blog y nos regala sus relatos. Uno de ellos "El mundo de los tontos es infinito", publicado en este blog ha sido galardonado con el segundo premio del V Certamen de Narrativa "Dulce Chacón", dotado con 300 € y una placa conmemorativa.

El Certamen está organizado por la Federación de Asociaciones Extremeñas, con sede en Madrid. Reparte seis premios en dos categorías, poesía y relato.

El día 29 de noviembre de 2008 tuvo lugar la entrega de los premios, en un emotivo acto celebrado en el salón de actos de la sede de la casa regional de Extremadura de Alcalá de Henares en el que estuvo presente la hija de la escritora extremeña.

Pulsando sobre la imagen se puede acceder al álbum web de Picasa donde he subido algunas fotos del evento.
Fotos del acto de entrega de premios.

04 febrero 2009

NO TE REBAJES, campaña por la dignificación del trabajo del fotógrafo.

No te rebajes blood (Colectivo Ojo de Pez)Desde el Colectivo Ojo de Pez se pretende dignificar el papel del fotógrafo dentro de sector. Con este fin están remitiendo el siguiente comunicado de prensa a revistas, páginas de internet especializadas, asociaciones de fotógrafos, además de galerías, editoriales...

“En nuestra profesión, en la que nosotros mismos somos los técnicos/artistas, los patrocinadores de nuestra fotografía, los administrativos y comerciales; muchos nos hemos sentido presionados a la hora de establecer las bases de un trabajo (conceptuales y económicas), así como en la cesión de derechos de nuestra obra a nuestro contratante, llámese cliente directo, agencia, editorial, galería o banco de imagen en internet.

Creemos que el fotógrafo, como figura jurídica dentro del marco empresarial, se siente en inferioridad de condiciones a la hora de negociar con grandes firmas del sector. Es por ello que la necesidad de anunciar y denunciar este hecho es evidente, por lo que hemos ideado una campaña que, con el lema NO TE REBAJES, pretendemos generalizar este sentimiento y hacerlo extensible a todos los profesionales y amantes de la fotografía, para que, también, sean conscientes de su valor, derechos y fuerza como colectivo.

Colectivo Ojo de Pez."

Si quieres sumarte a esta campaña, remite este comunicado a tus contactos o publicalo en tu blog, junto con el banner distintivo que figura en la cabecera de este post. Puede encontrarse más información en el artículo publicado en NoticiasFoto:

Campaña NO TE REBAJES, por la dignificación de la figura del fotógrafo.

01 febrero 2009

Nieva en Fuenlabrada.

Panorámica de Fuenlabrada.

Nieva de nuevo en Fuenlabrada, por ello aprovecho la ocasión de mostrar una de las fotos que realicé en la anterior nevada desde el incipiente Bosquesur. A ver si el tiempo lo permite (no me refiero al atmosférico) y vuelvo no sólo a publicar en el blog sino también a visitar a los amigos.

06 enero 2009

El mundo de los tontos es infinito.

La suerte es una anguila resbalosa que se presenta pocas veces en la vida y tienes que andar muy listo si quieres pillarla por la cola.

A Elena la conocí en mis tiempos de fontanero autónomo cuando me llamaba a su mansión del barrio de Salamanca porque las tuberías estaban viejas, los grifos con escapes, las cisternas quejumbrosas y con humedades por todas partes.

No sé si va con la profesión el caer bien a las mujeres o que uno estaba de buen ver con mi metro noventa, ochenta kilos y un piquito de oro que las descolocaba o que me gané la amistad de su padre, enfermo de Parkinson, al que adoraba y al que yo me parecía como dos gotas de agua; el caso fue que en su corazón de hija única alejada del mundo empezó a brotar una llamita que yo atizaba con el soplete de mis palabras persuasivas, mis sonrisas cariñosas y una caída de ojos de perro apaleado –que se desdecía de mi carácter un tanto pedante y agresivo– y unos relatos y unas cartas de amor que elucubraba en mis ratos libres que eran casi todos.

–Muchas veces me avisaba por un goteo que se arreglaba con cerrar bien el grifo, otras me presentaba de improviso con la excusa de hacerle compañía a su padre, otras para arreglar una avería que se veía venir porque yo la dejaba preparada de la vez anterior; cualquier excusa era buena para estar juntos las horas muertas y de paso, dando que hablar, con tantas subidas y bajadas mías, al portero de la finca, que era un guardia civil retirado que tenía bigote, se llamaba Severo y vestía uniforme con botones dorados abrochados hasta el cuello y gorra de plato que no se la quitaba de encima aunque estuviéramos en el mes de agosto.

–En las escasas ocasiones en que el sopor de las medicinas permitía que le dejáramos dormido un buen rato al arrullo de la tele, solíamos dar unas vueltitas cogidos de la mano por el barrio del Marques de Salamanca viendo los escaparates de Velásquez y Serrano o nos acercábamos hasta el Retiro a montar en barca o nos tomábamos algo en el café El encuentro que estaba junto al metro de Lista; momentos de exaltación amorosa en los que me empleaba a fondo para leerle un poco de Bécquer y Rosalía y un mucho de lo mío, porque entonces no había quien me parara a la hora de inventarme historias, unas lacrimógenas y otras con final feliz que yo se las colocaba según veía que estaba de ánimos.

La muerte de su padre, general retirado de nuestro ejercito de tierra, me puso las cosas más fácil, o más difícil según se mire, porque por los años setenta a sus vecinos se le hacían los dedos huéspedes cuando veían aparecer por el portal a un fontanero de uno noventa con la cartera a cuesta y al que se le amontonaban las averías donde la señorita Elena. Tampoco era cuestión de ir pregonando mi inocencia diciendo que lo mío con ella era no parar de leerle cosas bonitas y lo de ella conmigo la de escucharme sin respirar mientras se hacía unas mantelerías a punto de cruz, o eternizarnos al parchís con partidas de doce fichas o no perdernos ningún programa de la tele -con espacio de por medio en el tresíllo-o cuestiones por el estilo, que aunque se lo jurara a toda la comunidad de rodillas con los brazos en cruz en un rellano de la escalera, nadie se lo iba a creer, por lo que Elena se encontraba incomodísima cada vez que el portero, con su sonrisita perruna, un brillo extraño en los ojos y arrugando el bigote, le entregaba la correspondencia.

Un día, que no olvidaré aunque viva cien años, me citó en el café de siempre.

Después de pedirle la consumición a un chico cubano que se llamaba Gilberto, con esa mirada y esa vocecita tan suyas que me hacia cosquillas en la boca del estomago, poniendo sus manitas de terciopelo sobre las mías de andar por las cañerías y con un brillo especial en los ojos que no parpadearon ni un momento, puso toda la carne en el asador –o si lo prefieren más fino– su corazón encima de la mesa y con un vuelco en el mío, me dijo lo siguiente:

–Y bien mi querido Arturo ¿No tienes nada que decirme?

–Decirte ¿Sobre que cosas vida mía?

–Demasiado lo sabes Arturito de mi vida.

–¡Cómo no te expliques mejor Elenita de mi amor!

–¡Es posible que no te hayas dado cuenta de nada bobito de mis entretelas!

–¿Darme cuenta de que cosas entrañas mías, ángel de mi vida, lucero de la noche?

La llegada del chocolate con churros para ella y una infusión de manzanilla para mí (que estaba y estoy tocado con una ulcera en el duodeno que no me permite ganar peso) le sirvió para respirar hondo, coger fuerzas y seguir por el mismo y esplendoroso camino:

–Mira Arturo hemos nacido el uno para el otro, ya no soy una niña, estoy sola en el mundo, no tengo amigas, la casa se me cae encima, me encuentro a disgusto dando que hablar a mis vecinos y no te digo nada del portero, que me descompone con sus risitas de conejo cada vez que me dirige la palabra, y he pensado que quizá no vieras mal que formalizáramos lo nuestro.

Ante esta declaración en toda regla, que me hizo olvidar hasta de lo feo que es el Gilberto –que no nos quitaba la vista de encima mientras le sacaba brillo con un trapo mugriento a la barra de acero inoxidable– después de exprimir el sobre de la infusión, disolver pausadamente un par de azucarillos, simular que meditaba la respuesta y tras un sorbo que me supo a gloria, le dije conteniendo el traqueteo de mi corazón:

Vidita no sabes lo feliz que me haces con tus palabras, que no las merezco, pero que las valoro con toda mi alma y que te voy a responder con el corazón en la mano: En contra de lo que se dice por ahí de que los fontaneros somos los reyes de las chapuzas y que ganamos el oro y el moro, al menos en mi caso no es así: bien porque me da vergüenza pedir lo que vale mi trabajo, bien porque no me llama mucha gente, bien porque mis achaques no me permiten coger obras importantes o porque mi madre requiere de mi atención las veinticuatro horas por culpa de sus enfermedades, que son todas las conocidas o por conocer, el caso es que ni tengo tiempo ni fuerzas para trabajar, ni donde caerme muerto ni nadie que me eche un cable.

Ella apretándome las manos y dirigiéndome una mirada capaz de recalentar el tazón de chocolate me dijo:

–Mi vida ya que me obligas hablaremos de dinero: Como sabes con la mitad que me dieran por el piso podríamos comprarnos otro más pequeño en las afueras por la zona sur, mi padre me ha dejado, además de una pensión razonable, una importante cantidad de dinero en metálico y en bonos del tesoro y unos terrenitos que le dio Franco en la zona de Arroyomolinos, por lo que podríamos vivir sin que tuvieras que andar por ahí con la cartera, que te está deformando la espalda, desatrancando cañerías ajenas.

–En cuanto a tus achaques pienso que unas temporaditas en el balneario de Archena, otras en las playas de Marbella o en los paradores de turismo por Los Picos de Europa y una alimentación y un descanso adecuados bastarían para aliviarte la artrosis y sanarte la ulcera; si no fuera así no faltara quien te cuide, que para eso una es enfermera por vocación y estudios, ¡Ah! Y no hace falta que te diga que tu madre tiene un lugar de preferencia en nuestra casa, porque fuerzas para cuidaros a los dos no me faltan y dinero para pagar a una asistenta tampoco.

Al llegar a este punto pongo al cielo por juez y a los hombres sensatos por testigos, si lo que dije no fueron las mayores chorradas que puedan salir de los labios de un fontanero autónomo en tiempos de crisis y con muchos problemas:

Elenita mía te llevo siete años, insisto en que ando mal de la espalda, regular del estomago, fatal de dinero y con un futuro incierto en mi oficio; comprendo que tu amor y tu generosidad son irresistibles, no obstante quiero que entiendas que quisiera aportar a nuestro matrimonio algo mas que achaques, malos rollos y una madre deteriorada.

–Tengo a la vista el alquiler de un localito que con un poco de suerte iría pagando si meto alguien que trabaje conmigo; con el tiempo me haría de buenos clientes, metería más gente y cogería obras importantes; en esa situación de bonanza económica, podríamos hablar de lo nuestro, yo con la conciencia tranquila y la cabeza muy alta y tu orgullosa de tu Arturo del alma.

Ella, que me escuchaba sin respirar y sin levantar los ojos del tazón de chocolate, apretándome las manos con mas fuerzas y me dijo: Perdóname si no te comprendo demasiado, pero me parece que tu no tienes medios, ni edad, ni salud, ni yo soy tan simple como para creerme este cuento de la lechera; no obstante si insistes en seguir trabajando te ofrezco el dinero para que montes el negocio y luego, si te parece, vamos al cincuenta por ciento: tu te pasas un rato por la fontanería los días que te vengan en gana para recoger la caja y yo te ayudo en la cosa burocrática para que no tengas que calentarte mucho la cabeza.

Cuando ya había aceptado en mi alma estos planteamientos de cuentos de hadas (a todas luces innecesarios por que lo había visto claro a la primera) El demonio –que está al quite cuando algún estúpido botarate se le pone al alcance de sus cuernos– me sugirió estas palabras que he maldecido mas veces que pelos tengo en la cabeza:

¡Bueno Elenita! No hablemos más del asunto. Solo me resta decirte que hubiera sido más feliz al poder ofrecerte algo mejor y aunque insistes en ser tan desprendida y tus razones son de lo más aplastantes me vienen escrúpulos de conciencia y un si es no es de no estar obrando correctamente, veo por un lado que debo aceptar y por otro que me parece un abuso de mi parte; otra cosa sería si yo fuera el rico y tú la pobre como sería lo normal, o al menos me pudiera poner a tu altura en cuanto a medios económicos. De esta forma estuve un buen rato desbarrando con razonamientos contradictorios, que ella trataba de comprender poniendo los ojos como platos soperos, creyendo ¡insensato de mí! Que tenía el pescado vendido y que el mirlo estaba en la jaula, hasta que sentí como, poco a poco, se iba aflojando la presión de sus manos cada vez más frías y se le iba empañando el brillo de su mirada; en este momento ¡fontaneros míos del alma! Vi como de sus ojos del color de las esmeraldas se desprendían unas gotas de agua, que fueron como goterones de estaño fundido que se me colaran dentro de los calcetines, cuando me interrumpió diciéndome, en esencia, lo siguiente:

–Querido mío: estaba convencida de la grandeza de tu alma y la solidez de tu carácter, pero no hasta el punto de arriesgar tu salud y tu porvenir por no faltar a tus principios; hoy me has hecho ver mi equivocación al pensar que con dinero se puede comprar un espíritu tan claro e irreducible como el tuyo, aunque no era esa mi intención ¡bien lo sabe Dios!

Dicho lo anterior y mientras se llevaba, pensativa, a la boca un churro bañado en un chocolate que se había quedado mas helado que mi corazón, porque preveía el desenlace horroroso que ya se veía venir, siguió diciendo cada vez con mas seguridad en la voz, sin nada de brillo en la mirada y soltándome del todo las manos, que no sabía yo donde ponerlas:

–Confieso que he tardado en comprenderte pero ahora lo veo claro; creo que a mi lado no ibas a ser del todo feliz por culpa de la barrera, al parecer, insalvable de mi dinero, pero yo no puedo esperarte tantos años en la situación de soledad en que me encuentro y porque me considero incapaz de amar a otro hombre que no sea tu; por lo que por tu bien y el mío creo que –en este preciso momento se le quebró la voz y le resbalaron otras dos lágrimas que le llegaron a la comisura de los labios– debemos de reconsiderar nuestras relaciones. Dicho esto sacó un billete de mil pesetas del bolso de piel de cocodrilo que se puso en bandolera, recogió la nota, hizo señas a Gilberto, al que le salía por los ojos el regodeo que llevaba por dentro y que me pareció más feo que otras veces, y le dijo que se quedara con la vuelta; luego se detuvo un instante pensativa, sacó un pañuelito de colores del bolso, se secó las lagrimas, se sonó los mocos con mucho estilo y se acercó a la puerta sin volver la vista atrás.

Con escalofríos por todo el cuerpo, tembloroso de manos y piernas, los pies helados, a punto de echarme a llorar, con un nudo en la garganta y con ganas de darme de cabezazos contra la mesa, que era de mármol blanco con vetas negras, vi como la calle se tragaba a mi Elena del alma y con ella la esperanza del futuro más esplendoroso e inimaginable que pudiera soñar el oficial más iluso que haya dado la profesión.

Aquélla misma noche la llamé por teléfono (aunque no tenía muy claro lo que tenía que decirle) Pero no se quiso poner. La llamada la estuve repitiendo varios días y a distintas horas con el mismo resultado.

Al cabo de un mes me presenté en la portería y el ex guardia civil me dijo que la señorita Elena se había marchado de voluntaria al Cono de África con la ONG Enfermeras sin frontera, a la que había hecho donación del piso de doscientos y pico de metros para acoger a las familias de los niños africanos que iba a ser tratados de enfermedades cardiovasculares en la Paz por cuenta de la Seguridad Social. De los terrenos de Arroyomolinos sabía que los había donado para una granja de rehabilitación de drogadictos por cuenta de la organización. Dicho lo anterior y con el pretexto de que tenía que hacer no sé que cosas me dejó con la palabra en la boca no sin antes dirigirme una mirada en la que se mezclaba la conmiseración con el regodeo.

–Ahora cuando la ulcera de estomago y la artrosis me han echado a patadas del tren de la vida laboral y me tengo que apañar con cuatrocientos tres euros de la pensión no contributiva y unos ahorrillos que me dejó mi madre. Ahora que compartiendo piso con una docena de emigrantes de siete nacionalidades me asomo a un ventanuco que da al metro de Lavapies. Ahora cuando me veo pidiendo la vez en los comedores donde te dan la comida caliente del mediodía y un bocadillo con fiambres para la cena. Ahora cuando me van quedando muy pocos telediarios por culpa de mis enfermedades crónicas y mi estupidez recalcitrante pienso lo bien que podría estar con Elena tomando las aguas de Archena, o unas frituras con un buen Barbadillo en el Patio de los Naranjos de Marbella, o respirando aire puro en un parador de turismo en Los Picos de Europa o dándome el sol en la barriga en un crucero por el Mediterráneo.

Pero es que la suerte es una anguila resbalosa y tienes que andar muy listo si quieres pillarla por la cola, o como opinaba un profesor que tuve cuando pequeñito que me solía decir mientras me daba con sus nudillos en la cabeza, como el que comprueba un melón:

Arturito hijo mío: te quiero como a un hijo pero quiero que sepas que EL MUNDO DE LOS TONTOS ES INFINITO

¿Por qué me lo diría?