06 septiembre 2012

Los eucaliptos son la solución.



En 1860 Fray Rosendo Salvado, un misionero en Australia, envió a su familia en Tuy (Pontevedra) unas semillas de eucalipto con vistas a ser plantados para uso ornamental.

Veinte años después, unos centenares de ejemplares se plantaron a las orilla del Landro, en O Souto da Retorta (Viveiro), con el fin de ayudar a drenar los terrenos bajos inundados durante las crecidas del río. Hoy día se han convertido en árboles gigantescos entre los que destaca "o Avó".

Por consiguiente, fue David Martino el que formuló la respuesta correcta al fotoenigma que planteaba en el post anterior.