20 noviembre 2012

Insisto, ¡cómo se puede ser tan retorcido!



Ya publiqué una foto de este sorprendente tronco de árbol retorcido, pero que al final consigue crecer paralelo a su intención inicial. Pareciera que a un gigante del lugar le ha dado por cultivar enormes bonsáis.

Si en la anterior ocasión el punto de vista también mostraba al río Loureiro en su rápido descenso al encuentro del Landro, dando la vuelta al árbol aparece en escena la preciosa cascada y laguna de otro de los muchos lugares mágicos de la Mariña lucense, la Poza de la Ferida.