16 julio 2012

Foto de cabecera.




Ando en los últimos días tan atribulado por los tiempos en los que vivimos, además de otras circunstancias, que apenas tengo ganas de publicar, de comentar ni de visitar nada que no sea la búsqueda de información y el análisis para encontrar una explicación acerca de por qué nos pasa lo que nos pasa. Mientras tanto había pensado fundir el blog a negro durante una temporada hasta que, una vez asimilada (que no adeptada) la situación volver para hablar de cosas más mundanas.

Es tan profunda la oscuridad que o busco la luz al final del tunel o me quedo en el agujero esperando a que escampe. Prefiero lo primero, así que como declaración de intenciones he cambiado la cabecera del blog y el faro de isla Pancha me acompañará durante esta etapa virtual. La luz del faro da esperanzas al marinero en medio de la tempestad, es su guía para no encallar en las rocas y el aviso del lugar seguro donde puede anclar su barca. El faro es el símbolo de la seguridad e ilumina la vida de los navegantes para guiarles por el buen camino.

Una "fotometáfora" para tiempos de crisis.