10 octubre 2010

10-10-10



Sin duda hoy es la fecha más indicada para hablar de la fotografía perfecta, aquella imagen en la que la exposición, la composición y la historia visual que cuenta alcanzan el 10.

El fotógrafo que lo consigue logra que el observador se detenga ante la imagen durante un tiempo más o menos largo en el que logra establecerse un diálogo entre emociones y sensaciones, aquellas que experimentaba el fotógrafo transmite al realizar la fotográfica con las que se despiertan en el observador.

Para conseguir la fotografía perfecta hay que saber hacer, saber mirar y saber crear.

  • El saber hacer está relacionado con el dominio de la técnica y puede adquirirse con el estudio y la práctica.
  • El saber mirar exige un dominio de conceptos artísticos y cierto sentido de la estética, también puede alcanzarse con el conocimiento de los maestros y con el continuo ejercicio de sometimiento de la realidad a los márgenes de la imagen.
  • El saber crear es llamado estilo personal o la capacidad para contar historias visuales originales.
Durante mucho tiempo “Paseos matutinos” fue mi fotografía perfecta, a la que yo otorgaba mis máximas puntuaciones. La tomé con una Nikon EM y película negativa Kodak Gold 100 en la playa de San Lorenzo de Gijón a mediados de los noventa del siglo pasado. Con ella gané el certamen fotográfico “Gijón está de foto”, dotado con 100.000 Pts; en cambio no lo fue de los concursos de AFOPAZ del mes de agosto de 2008. 

Y es que al final es el observador el que determina que una imagen sea perfecta. Salvo unos pocos elegidos, que son a la vez examinandos y examinadores, circunstancia que coincide con aquellos fotógrafos que  son capaces de conseguir fotografías perfectas.