30 octubre 2006

El castañar del Tiemblo


En estas fechas, el castañar del Tiemblo se convierte en un destino fotográfico excepcional donde nuestros sensores o películas, según sea el caso, van a teñirse de tonalidades verdes, amarillas y ocres. Aunque no solo la necesidad de tomar bellas fotografías debe de ser una escusa para acercarnos a este paradisiaco rincón, ya que el placer que pueden experimentar todos nuestros sentidos suponen una saludable alternativa a los bosques de ladrillos entre los que vivimos.

Además, podemos dar rienda suelta a nuestros ocultos instintos de recolectores grabados en los genes heredados de nuestros más remotos antepasados, y es que con la llegada del otoño el castañar nos ofrece sus frutos: castañas y setas por doquier para darnos un gran festín.

Este bosque maravilloso, íntimo y mágico se encuentra en el extremo más oriental de la Sierra de Gredos, en El Tiemblo. Se llega desde Madrid por la nacional V, cogiendo el desvío a San Martín de Valdeiglesias (N-501, carretera de los pantanos), a la entrada del pueblo de El Tiemblo viniendo de San Martín de Valdeiglesias, pasada inmediatamente una gasolinera, hay un desvío a la izquierda que indica la entrada a una urbanización. De allí parte una carretera que a unos 4 kilómetros del pueblo se convierte en pista forestal de firme aceptable. Tras cruzar un puente se llega a la zona recreativa del Regajo donde se puede dejar el coche.

Subiendo por el camino podemos encontrar un grupo de castaños centenarios con enormes raices, grandes perímetros y de piel rugosa. El Abuelo es el más anciano, con una hendidura en forma de puente donde los niños juegan.

Después, perderse en el bosque.